Edición del dia
Acerca de Nosotros - Contáctenos
Diario Digital
Acceda gratis a "El Diario Digital" para ver la edición completa de HOY CANELONES haciendo click sobre el diario

Para una lectura rápida de noticias VEA TODAS LAS PORTADAS

En el Diario Digital
HOY CANELONES brinda a sus lectores un acceso a las noticias cómodo y moderno. Durante el año 2010 Ud. puede leer en forma gratuita todo el diario, dando vuelta las páginas tal como si se tratara de una edición impresa. Además tiene la posibilidad de adecuar el tamaño de letra acercándose y alejándose a través de la lupa. Puede consultar todas las ediciones desde setiembre de 2010 y dispone de una Galería de fotos donde se irán archivando colecciones de fotos relacionadas a acontecimientos de Canelones.

 

Siga con nosotros en:

Secciones de noticias
Portada
Comunidad
Interés general
Deportes
Policiales
Opiniones y política

Paginas diversas
La página literaria
La página digital
Mensajes
Clasificados
El gaucho Talero
Archivo actual (2008)
Archivo antiguo (2007 y anterior)

Herramientas
Enlaces
Foros

  
“El Árbol de las Ausencias” PDF Imprimir E-Mail
jueves, 10 de marzo de 2011
La Página Literaria
“El Árbol de las Ausencias”


 

  “El Árbol de las Ausencias” de Nélida Lemos Paganini, edición especial de B.L.A.N.C.O., 204 páginas, Tradinco, Montevideo, 2010.

 
           Alguna vez oímos o leímos: “Un científico podrá hacer olvidar a otro científico pero un poeta jamás hace olvidar a otro poeta”.  Y el generoso madrinazgo de nuestra insigne poeta Marta de Arévalo, la gratitud y el amor del hijo de la autora Ricardo Santerini –escultor, actualmente en Europa-  hicieron posible esta edición póstuma de los poemas y la reproducción fotográfica de las esculturas de Nélida Lemos Paganini, que comienza a andar los impredecibles caminos del libro.
         ¿Pero qué es en realidad la muerte de un poeta?  Una partida que inventamos para quedarnos para siempre en la memoria de la gente, en las secretas armonías de las tardes, en las sonrisas de los jóvenes que renuevan cada primavera, el milagro del amor, en azahares rumorosos, en balcones floridos y en los pasos furtivos por callejas misteriosas, como azules fantasmas del ayer que levantan –ante el burdo materialismo y la tecnificación deshumanizante- un aura celestial de idealidad y de poesía.
         Nélida fue no sólo poeta y escultora, sino artífice del bien y la armonía.  Dice el Prof. Carlos Barrientos: “Nélida Lemos no dejó de quitarse de sí para darlo a los demás. Ya fuera un abrigo para el frío del invierno o un buen deseo para una ilusión o para un sueño”.  Y el Prof. Nimar Salmini: “Logró plasmar a través de su espíritu intuitivo una imagen plena de fortaleza buscando las felicidades de lo cotidiano, lo sublime, lo efímero y quizás definitivo del mundo del arte”.

         Y porque –pese a tanta tecnología y consumismo- los caminos de la poesía seguirán constelando el alma de aquellos que se acerquen a abrevar en sus fuentes, en el estudio inicial dice la profesora y poeta Marta de Arévalo: “… Estos textos evidencian una personalidad sensible y afectuosa que supo valorar la amistad y la familia. Varios son los poemas que dan fe de ello. Dice de su madre: “Esa hermosa mujer / de ojos verdigrises / de alma valiente / es mi madre. // La he postulado / en mi vida / con mucho reinados…”  Recuerda su infancia al retratar a su hermana: “Mi hermana  bonita /  vivía en el país / donde todos ríen. //  En  sus ojos / color ámbar / brillaban los sueños”.
        … Destacamos dos motivos principales que resaltan en el poemario. Una profunda soledad que la agobia a pesar de que dice no querer escribir tristezas, querer dar felicidad, ya que  confiesa “Dentro del triángulo / que le he dejado / al corazón para vivir / vive / sufre / a veces llora.” Por ello pide: “Blancas palomas blancas / llevarme en el pico negro / Dejarme caer al mar / para buscar el silencio”.
         El otro tema reiterado y apremiante, es  la ausencia del hijo -artista residente en el extranjero-  Hay un reclamo constante solicitando la vuelta del ser tan amado: “Cuando mis manos / convenzan al viento / y se agiten con fuerza / de abrazos. // Cuando mis ojos vean / que es cierto / y encamines tus pasos / hacia nuestro encuentro // (…) entonces, hijo, / ya tendrá mi amor reposo / y mis caricias / dejarán de acariciar / al viento.“. Son numerosos los poemas alusivos al tema y hay mucho sentimiento doloroso en ellos. Sentimiento que se hace trágico en el poema “Potro negro”: “Tenebrosos  los potros del miedo / golpearán mi alma / mientras tú no vuelvas. // A duro hierro / me quemarán / la piel.”  Miedo que también se evidencia en “Se va escapando”: “Si no amara tanto / la vida, le temería / a mis silencios…” Expresión que el lector podría interpretar como defensa ante una resolución dramática. Aunque el poema se resuelve más adelante hacia otras interpretaciones. Y en “Muerte primera”  confirma: “Necesito callar mis miedos / seguir representando / mi papel. // (…) Buscar un lugar / pequeñito / desaparecer en él.“
         Sin embargo hacia el final del libro un poema premonitorio pone la nota diferente: “ Él te quitará la tristeza / que se instaló en tus ojos. / Te ayudará a cruzar / los campos de espinas. //  (…) Aunque la mala luna / te desgarre el alma, apoyaré / mis labios en tu corazón / y volverá a latir. // (…) Y así, hijo mío, / sentirás mi presencia.”  Emocionante despedida donde la mujer se crece en madre para ser consuelo y esperanza.
         Y si a nuestro juicio, estos son los principales temas que sustentan el libro, no es menos cierto que Nélida Lemos se interesó en otros aspectos de la vida y del mundo. Entre los primeros textos del libro encontramos un encantador poema que finaliza así: “Me detuve / quedé quieta / me detuve/ sin miedos / me detuve / para ver. // (…) Y por valiente me dieron / un pedacito de luz / una poesía sin versos / y el arco iris entero.” Precisamente, el tema del “arco iris” es un motivo que se reitera en varias poesías como un ansia de luz, de vida y color, como un canto a la vida a pesar de emociones menos positivas que en algunos instantes, abruman, desde el libro.
         Así también  le cantó al árbol, a quien llamó “altar de la vida”; y amó y cantó al mar a quien califica de “ mal amante”; y  evidenció su piedad cuando desechó el rencor por “aquel que tiró la piedra” y sentenciando: “le buscaré la excusa / y lo podré perdonar”. Y eso porque como sostiene: “Por todas las vidas / por todas las voces / por todos los cantos / que oigo / no puedo dejar de amar.”

Aprendió de su vivir y en su experiencia nos dejó una serie de aforismos que llamó “Graffiti” y de los cuales decíamos en oportunidad de su publicación en 2004: Nos hizo pensar que talvez, mientras sus manos diligentes restauran un óleo  o modelan armoniosamente una cerámica, su mente, en meditaciones hondas,  realiza el hallazgo, entre emoción y vivencias, de estas auténticas joyitas morales, que atrapan y hacen reflexionar al desprevenido prójimo, ya casi acostumbrado a un mundo cambiante, vano y agresivo… 
En resumen, esta obra constituye una muestra de la vida de una mujer a veces ansiosa, ilusionada; a veces triste, ceñida en nostalgia;  a veces vibrante y creativa; siempre amistosa y solidaria.  Un ser que amó, sufrió, creció y soñó.  Y que al final de sus días, recogió su dolor existencial  -el que cada cual carga como cruz humana- y lo transformó en una oración: “Cada vez que rezo / quito cristales rotos / de mi alma. // (…) Al unir las manos / siento la cercanía / de Dios.”  
Compartimos de su obra póstuma, de título polisémico, entrañable y sugerente, estos versos: “No quiero escribir tristezas/ quiero dar felicidad/ sin apenar a mi alma/ que ya no sabe cantar.// Decir que manos hay cálidas/ llenas de trigo y de paz./ Que a la fe no la arrinconen/ por no quererla escuchar./ Ese rostro que golpeaste/ te ha perdonado ya.// No quiero escribir tristezas/ quiero dar felicidad./Mi alma canta sus penas/ y es mía la soledad”.  G.M. 
 
< Anterior   Siguiente >

Advertisement

  



El clima





Diseñó optimizado por Algunos derechos reservados por Hoy Canelones 2008 bajo licencia CC - Creative Commons License