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martes, 09 de marzo de 2010 |
La Página Digital ÉRAMOS POCOS...
Creo que el mundo está saturado de armas, y si bien no voy a brindar una arenga sobre el desarme y todo eso, estoy un poco asustado. Y asustado por lo que podemos llegar a saber, que está muy lejos de ser todo. Los presupuestos que gastan algunos países en armamentos son imposibles de comprender por una mente común. Si hablo de 100.000, 200.000 o 300.000 millones de dólares, alguno logra comprender lo que significa? Hablo de cientos de miles de millones de dólares... Es inabarcable para una mente normal. Bajémoslo un poco a tierra, para ver si se entiende. Si un país tiene 300 millones de habitantes, y gasta anualmente 300.000.000.000 de dólares en defensa (trescientos mil millones) eso significa que cada habitante, sin distinguir edad y sexo deberá pagar por año 1.000 dólares de impuestos sólo para eso. Por ejemplo, una familia tipo compuesta por un matrimonio, dos hijos y alguno de los abuelos deberá desembolsar 5.000 dólares por año sólo para cubrir los gastos de defensa del país en el que viven. ¿Se comprende mejor así? Y también se preguntarán que tiene que ver esto con la Página Digital y lo que hemos venido viendo los últimos días acerca de la nanotecnología. Como verán a continuación, cada vez que aparece un nuevo camino en la ciencia hay mucha gente bien intencionada que busca cómo eso puede mejorar la vida de todos nosotros. Pero hay muchos, que además cobran muy bien por su trabajo, que se encarga de estudiar sus aplicaciones bélicas. Es decir que, cada vez que aparece algo nuevo y bueno se hacen la misma pregunta: ¿cómo puedo usar esto para la guerra? Arthur C. Clark, autor de ciencia-ficción que incluye el clásico “2001 Odisea del Espacio“, tiene una hermosa frase que dice “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Ya casi no hay dudas de que en el futuro el trabajo físico en el mundo real no lo harán los humanos, sino que estará a cargo de nueva generación de máquinas microscópicas maravillosas a las que la ciencia denomina “nanomáquinas”. Una nanomáquina no es nada más que una máquina, posiblemente autónoma, posiblemente robótica, y en un futuro hasta posiblemente conciente, que se nos presenta a escalas similares o inferiores a las del grosor de un cabello humano, y los usos y los “milagros” que estas máquinas podrán hacer que parezcan simplemente “magia” para quienes los experimenten por primera vez. Notemos que cuando nos referimos al término “máquina” nos referimos literalmente a una máquina real, con engranajes, patas, ruedas, pinzas, garras, antenas, motores, palancas, fuente de energía, etc, todo empacado en algo extremadamente pequeño. Aunque parezca increíble ya han pasado varios años desde que se desarrollaron las primeras nanomáquinas experimentales. Por ejemplo, hoy es posible crear un motor y sistema de engranaje tan pequeños que la única forma de verlos es con microscopios potentes. Algo interesante es que fabricar nanomáquinas no es tan complejo como parece, pues muchas de las mismas tecnologías que se utilizan para fabricar los microchips que habitan las computadoras comunes de hoy día (y que pueden albergar hasta 100 millones de componentes en el tamaño de una uña de un niño), se pueden utilizar para construir nanomáquinas. Hasta ahora, los problemas mayores que evitan que tengamos nanomáquinas por doquier son básicamente el problema de fuente de energía, y el problema de control. Y esto último no es para nada menor, como se podrán imaginar. El problema de fuente de energía se debe a que las máquinas son tan pequeñas, que simplemente ponerles baterías en sus espaldas sería algo impracticable. Tan sólo el hecho de construir baterías a esa escala es un gran reto por sí solo. Hoy día por tanto muchas de las nanomáquinas funcionan por otros medios, como es la aplicación de campos magnéticos en partes claves de su estructura para lograr que estas se muevan como si fueran pequeños imanes. Sin embargo, es posible que dentro de no mucho tiempo podamos imitar el procesamiento de energía de bacterias y organismos unicelulares para crear máquinas que tengan una larga vida útil, y que puedan tomar ventaja de su medio ambiente para obtener energía (como la luz solar, compuestos químicos, vibraciones, etc). Como ejemplo de lo que sucede hoy día, un equipo de Utah State University en los EEUU está haciendo experimentos en donde pequeñas bacterias se utilizan como el sistema de propulsión de un mini-submarino que algún día navegará por las corrientes sanguíneas de los humanos. Según Eldrid Sequeira, bacterias como la Salmonella o la E.coli son candidatas para convertirse en los perfectos motores para estos submarinos. Quién lo diría. La bendita Salmonella que tantos problemas nos causa, podría servir para generar energía para mover “máquinas de curar”. En cuanto al problema de control, es un tanto difícil poder precisamente manejar objetos tan pequeños, especialmente si hay que controlar un gran número de ellos simultáneamente. Este problema se está solucionando proveyendo a las nanomáquinas con suficiente inteligencia propia como para simplemente recibir órdenes y después irse por sí solas y cometer su objetivo. Lio que no deja de ser un peligro. De todas maneras, para nuestra discusión vamos a asumir que tales problemas de nanoingeniería van a ser eventualmente resueltos en un futuro y empecemos de una vez a ver por qué las nanomáquinas van a ser tan importantes e impresionantes.Para empezar, el uso de las nanomáquinas representarán uno de los más grandes avances de la medicina para ayudar a la humanidad a combatir las enfermedades y para mantenerse en salud. Por ejemplo, se están ideando hoy día nanomáquinas que se inyectarán dentro del cuerpo humano y monitorearán continuamente las 24 horas, los 365 días del año el estado de salud de la persona portadora. Estas nanomáquinas pueden monitorear constantemente la presión arterial, el nivel de glucosa en el organismo, niveles de posible intoxicación, estado del sistema digestivo, o hasta prevenir un ataque cardíaco. Otra legión de nanomáquinas se podrá insertar en el cuerpo para que busque y aniquile a cualquier organismo invasor (como virus y bacterias) y libere auténticas batallas a pequeña escala con el enemigo invasor. Si alguien dice que eso está muy lejos, recuerdo que en mi época liceal se fantaseaba con la posibilidad de que existiera la clonación, y poco más de una década después teníamos a Dolly produciendo lana...
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