Hace unos días se celebró en muchos países, especialmente los de habla Hispana, la llegada de Colón y sus naves a lo que hoy llamamos América. Cada vez me resisto más a llamarlo "Descubrimiento", y no sólo por la muy segura visita de los vikingos algunos siglos antes. Los humanos llegaron a este continente entre 10 y 12 mil años atrás, y desarrollaron civilizaciones tremendas. Y los festejos, y su variedad de enfoque, marcan justamente eso.
Y hablando de computadoras, podríamos decir hoy que los hogares uruguayos han "descubierto" las computadoras? No, realmente no. Hay computadoras desde hace tiempo en muchos hogares. Pero desde esta semana podemos afirmar que 380.000 niños en edad escolar tienen SU computadora. Sin duda, es el descubrimiento de un Nuevo Mundo. Pero para los aborígenes, ese "descubrimiento" fue en realidad una invasión. Entonces creo que es bueno ver qué papel juega en esta invasión de la Tecnología de la Información (TI) el consumidor común, o sea, nosotros.
A un ritmo variable, las TI están penetrando en los hogares y las implicancias de innovaciones en el sector de consumo pueden ser sustanciales. El uso difundido del automóvil (debido sin duda a Henry Ford) hizo posible nuevas formas de vida, con un aumento de las viviendas en la periferia urbana y de los centros comerciales en las afueras, así como una reducción en los servicios de trenes y ómnibus. La expansión de las TI de consumo está asociada con cambios en la forma de trabajar (por ejemplo, el teletrabajo), de jugar (nuevos sistemas de juegos domésticos), de hacer las compras (telecompra) y de aprender (productos multimedia de distintos tipos, como una enciclopedia).
Las TI también se pueden utilizar para controlar funciones corporales (termómetros, pulsímetros o tensiómetros digitales) y para proporcionar un seguimiento y asesoramiento sanitario y de estilo de vida (recomendación de niveles de ejercicio, revisiones médicas o dietas). Hace tiempo que existen teléfonos de consulta que ofrecen asesoramiento y servicios médicos; éstos y otros servicios están comenzando a ofrecerse en Internet, a veces en formas rudimentarias y otras de manera muy profesional.
Y como ocurre en todo cambio, se presentan los problemas de la revolución de la información. El transporte público sufrió un desafío con la introducción masiva de los automóviles privados (ni hablemos de los estacionamientos disponibles), y algunos aspectos familiares de servicios públicos, como la educación o la salud, podrían sufrir desafíos similares con esta revolución de las TI. Las preocupaciones más amplias sobre las cambiantes relaciones entre las actividades públicas y privadas se ven reflejadas en debates sobre problemas potenciales o incipientes, tales como:
• Amenazas a la intimidad (acceso no autorizado a datos personales, aumento de la vigilancia de espacios públicos por cámaras de seguridad…).
• El llamado "aislacionismo" (una reducción en las actividades compartidas, al dedicarse los individuos a sus propios intereses de forma aislada, trabajando desde su casa y no teniendo casi necesidad de salir de ella).
• El ámbito de participación (¿hasta qué punto pueden las personas decidir sobre usos de las TI que les afectan?, ¿fomentan los nuevos medios de comunicación el surgimiento de nuevos movimientos sociales y de nuevas formas de grupos de intereses, grupos de presión y movilización?). En la campaña de estas elecciones se ha visto un fuerte incremento de la influencia de este medio, y es algo que recién empieza.
• Cuestiones sobre la propiedad del conocimiento (¿quién tiene derecho a cobrar por qué tipo de información?, ¿deben amplios sectores de los medios de comunicación estar controlados por unas pocas empresas?, ¿cuál es el alcance de la libertad de información que debe practicar el Estado?). En Argentina se acaba de votar una ley de medios de comunicación para controlar, entre otras cosas los poderes monopólicos y el dominio de los medios por unas pocas manos.
Todo esto se suma a los problemas de desigualdad en el acceso a la información, que produce individuos y sectores "ricos en información" y "pobres en información". La revolución de la información implica sobre todo un cambio en el papel que desempeña en nuestra sociedad el procesamiento de esa información. No es sorprendente que se estén planteando cuestiones fundamentales sobre el acceso a información de tipo íntimo o valioso, y sobre el uso que se hace de la misma.
El resultado de la revolución de la información dependerá de las acciones y decisiones sociales, no sólo de los avances tecnológicos. Igual que las sociedades industrializadas adoptan diversas formas en todo el mundo, y existen muchas formas de vida dentro de las mismas, es probable que en el futuro haya una amplia gama de sociedades de la información. No obstante, no hay dudas que las nuevas TI permiten una comunicación más internacional (¿les suena el término "globalización"?). Y por si esto fuera poco hay cada vez más empresas que actúan en el mercado planetario, hay unas fuerzas muy potentes para que los elementos de distintas culturas del mundo se compartan en una escala sin precedentes. ¿Por fin una única raza humana? Tal vez el "Día de la Raza" cobre más sentido, y basta de invasiones…
JOSÉ ALFREDO FERNÁNDEZ SANDE
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